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1.2.13

Compañía en la parada.

¿Qué habrá sido de aquel abuelo de la parada de bus a las 12 de la mañana? Siempre llegaba feliz con su paso lento pero constante y me saludaba con una sonrisa como si me conociese de toda la vida. Me contaba chistes con una gracia innata, se notaba que de joven había sido de los graciosos de la pandilla, y cuando contaba alguno verde se echaba a reír porque esas cosas son de las que hay que contar bajito no sea que alguien se entere. Hacía bromas con todo y en los 10 minutos de espera te hacía sentir un poco menos solo, como si hubieses pasado años con compañía. Recuerdo de una vez que vino muy contento con un muñeco de papel entre las manos. "Mira, mira, ¿quieres ver algo gracioso? Coge de cada extremo y estira, verás, verás..." Era un muñeco semi-cerrado pero con todo el cuerpo, al estirar de la cabeza y los pies salía empinado un pene del centro. Al ver mi cara se echó a reír y me contagió la risa, la verdad es que no me lo esperaba para nada. O como cada vez que venía un autobús preguntaba "¿Es el tuyo? ¿El 18? El mio es un poco más viejo, yo me espero al 29, como mi edad."
Me contó cosas sobre él, sobre sus años mozos, y todo eso en un pequeño lapso de tiempo pero siempre le daba tiempo para alguna batallita. Me pregunto si hará lo mismo con todas las personas, si les contagiará en una espera en la parada aquella magia que desprendía. Quizá si vuelvo otro día a las 12 de la mañana me lo encuentre y me salude con otro chiste de esos que no deben contarse, de los verdes.

28.1.13

¿Cómo te ves tú?

¿Que cómo me veo yo de mayor? ¿Con ochenta años? Bueno, podría mentirte y decirte que me veo feliz, radiante con una vida espectacular vivida, pero no... no sería del todo cierto. Que habré vivido cosas... pues claro, como todos a esa edad, miles de errores a la espalda, miles de decisiones tomadas, miles de camino recorridos y también de dudas, miedos superados...

Yo, la verdad es que me veo como una de esas señoras mayores que van con parsimonia a cualquier lado pero que realmente quieren hacer las cosas con prisa, como si la vida se les estuviera escapando de las manos, lo que en cierto modo es cierto. Me veo moviendo los labios sin decir nada mirando al cielo mientras espero que se ponga en verde el semáforo para pasar, porque ya no tengo la agilidad necesaria para saltarlo en rojo sin que me pille un coche, pensando en mil cosas de las que luego no recordaré ninguna. Me veo intentando saber qué tenía que hacer y buscando en los bolsillos el papel del recordatorio sin éxito alguno porque olvidé apuntarlo, o lo dejé en casa en el montón de post-it por escribir.

Pero... por qué no, también me veo sonriente porque sé que al llegar a casa habrá alguien esperándome, que vendrán a visitarme mis nietos, criaturas con miles de aventuras que vivir y que contarme que yo escucharé con alegría. Me veo disfrutando los últimos años con él a mi lado, dándome la mano para que no me caiga, haciéndome notar su presencia en la cama por las noches para que no me sienta sola, dándome el coraje necesario para seguir viviendo hasta que llegue el momento final en que pueda irme sonriendo por haber vivido como quise, no como otros quisieron que viviera.

Quizá esté loca, sí, pero tampoco será para tanto, ¿quien no alberga algo de locura en su interior a cualquier edad? Lo suyo es dejarlo salir, un poco, o quizá mucho... dependiendo del momento. Pero sobretodo disfrutar cualquier instante con pura locura que es como mejor se disfrutan.

10.4.12

El juego del 11.

Princesa Amarilla, cuyo blog está aquí, me ha mandado un juego, así que ya que es la primera vez que lo hacen, pues adelante... habrá que hacerlo, ¿no?. Trata de... Hacer 11 confesiones, contestar sus 11 preguntas y dejar 11 preguntas mías para 11 bloggers (aunque esto último no creo que llegue a mandarlo a nadie).


Mis 11 confesiones:

  1. Me cuesta más hablar cara a cara que escribir.
  2. Hay infinitas cosas que me gustaría hacer pero que nunca llego a hacer por... ¿vaguería, inseguridad?
  3. Tengo un miedo irrefrenable a perderle y perderlos.
  4. Antes creía haberme enamorado, pero ni punto de comparación a lo que siento ahora.
  5. Echo en falta escribir pero cuando lo hago siento que no sirve de nada lo que escribo.
  6. Me siento estúpida estudiando porque no consigo lo que quiero y es como si les hiciera perder dinero.
  7. A veces echo de menos a alguien, pero por no molestar lo dejo pasar y me callo.
  8. Odio tener que esperar, pero suelo llegar tarde y hacer esperar al resto.
  9. Me fastidia que esté tan ciego, pero no puedo hacer nada y eso me fastidia más.
  10. Desde que no tengo los cascos para aislarme del mundo me siento rara.
  11. Me gustaría cambiar, pero no sé cómo hacerlo.
Las 11 preguntas de Princesa Amarilla:
  1. Un lugar de vacaciones: Londres, Canadá o Irlanda.
  2. Un olor: su colonia, me encanta.
  3. Un secreto: la mayoría de mis textos son sobre cosas que han pasado o querría que pasasen. Pero no todos.
  4. Una canción: Pieces - Sum 41 
  5. Un sabor: fresa o chocolate.
  6. Un transporte: la bici.
  7. Alguien necesario en tu vida: Rodri, Andrea y Apho. Realmente noto cuando faltan...
  8. Algo inconfesable: si es inconfesable, ¿cómo piensas que voy a decirlo en un lugar público?
  9. Un animal: un pastor alemán *-*
  10. Odio a: ni mi odio se merece, pero las verduras sí, malditas verduras ¬3¬
  11. Un color: negro, ¿cual si no? :P
Mis 11 preguntas:
  1. Un sentimiento:
  2. Un lugar:
  3. Una prenda de vestir:
  4. Un regalo:
  5. Algo que si te faltase echarías de menos:
  6. No sabes vivir sin:
  7. Un objeto necesario:
  8. Lo que llevas en tu bolso/bolsillo:
  9. Carta, email, teléfono:
  10. Pelo liso o rizado:
  11. Una bebida:
 
Y ahora, quien me lea y le apetezca hacerlo en su blog, adelante :3

10.6.11

Sensaciones.

¿Alguna vez sentiste esa sensación de vacío, como de necesitar algo? ¿O la de estar tan sumamente llena que si te mueves explotas? ¿O la de agobio absoluto en la que te quedas sin aire y el corazón quiere salirse de tu pecho? ¿Alguna vez sentiste esa sensación de no poder dejar de sonreír como un tonto?

También está la sensación de autodestrucción, notar cómo si tuvieras un agujero negro dentro de ti que va absorviendo tus energías, que va tirando hacia adentro, notar que si te encojes vas a desaparecer porque va a succionarte por completo. Y no, no es hambre, si comes la sensación de vacío aumenta, es como si le dieses poder a ese agujero para absorver más energía aun.

Y si no aquella en la que sientes como si un dementor estuviese a tu lado, chupando toda tu felicidad, tus bonitos recuerdos, dejándote sumido en la más absoluta oscuridad, sin poder sonreír, viendo solo todo aquello que te dolió, que te hizo sentir lo peor, que te hizo tener ganas de acabar con todo. Y estar apunto de volver a caer en el mismo bucle del que tanto te costó salir.

O aquella otra en la que mil mariposas pululan por tu estómago, que te da brincos de alegría el corazón al acordarte del más tonto detalle. Aquella en la que el piropo más simple, si proviene de sus labios, te hace sentirte en la cima del mundo. Cuando solo quieres quedarte colgada en su mirada, beber de sus labios, notar el roce de su piel...

Hay tantísimas sensaciones y tantísimas situaciones... lo peor es cuando creemos que solo podremos sentir lo mismo durante toda nuestra vida, que no cambiaremos. Ya sea estando en la cima del mundo o en el peor basurero. ¿No podemos simplemente quedarnos en un punto medio? Ni rebosar ni faltar, lo suficiente. Así no habría caidas ni subidones extremos que nos hacen olvidarnos de que volveremos a caer y que cuanto más alto subamos peor será esta caida.

12.3.11

Creo que... o quizá...

Te quiero, o creo que te quiero. ¿Te quiero o no te quiero? ¿Cómo saberlo realmente? Quizá solo quiera quererte o quizá te quiera tanto que no quiera creer que es cierto. ¿Sería posible eso? Puede ser que tan solo quiera quererte o que crea que quererte sería lo más indicado. ¿Y si dejo de creer en qué queda la cosa?

Todo son dudas, ¿dónde quedan las certezas? Creo tantas cosas que a veces pienso que nada es cierto y que mi mente tan solo se deja llevar por pasiones, sueños y deseos. ¿Quién sabe? ¿Quién puede estar totalmente seguro de algo en todo momento? No hay vida sin dudas y no hay dudas sin posibles creencias.
Quizá creer tan solo sirva para no estar seguro completamente de algo y si nos equivocamos en algún momento, poder recurrir a esa parte que dudaba y sentirnos de esta forma más seguros.

Aun así, aun con todo, todavía no tengo la certeza de quererte por entero. Tengo dudas, tengo miedos. ¿Y si realmente no te quiero? ¿Y si eres tú quien no me quiere?

Quién sabe qué...

24.12.10

Carta al cielo.

Buenos días, aunque... quizá sea buenas tardes cuando lo recibas. Pero también puede ser buenas noches, supongo que allá por las estrellas siempre será de noche porque si fuera de día desaparecerían las estrellas y tú ya no estarías... lo mejor será darte las buenas noches.

Buenas noches abuelito, espero que todo vaya bien allá donde estás, yo imagino que sonríes porque las sonrisas significan que estás alegre y yo no quiero que estés triste. Aquí todo va bien, papá y mamá siguen peleándose pero es lo que tiene estar con alguien todo el día, durante muchos días, por mucho que le quieras al final siempre terminas discutiendo con él, pero se quieren tanto que no me preocupo por ellos. La abuela se vino a vivir unos meses con nosotros, pero volvió de nuevo a su casa, ella estaba bien, pero seguro que te echa de menos. Mi hermano se ha hecho mayor y ya no juega conmigo, no tiene tiempo y siempre que le pido un poquito me dice que yo hago cosas demasiado infantiles y que se aburre conmigo. Ahora tiene novia y ella suele estar mucho en casa, siempre están juntos en su habitación y no quiere que les moleste, tampoco me deja jugar con ellos cuando juegan a algún videojuego porque dice que solo es para dos. Yo creo que no le gusto a ella y por eso él no me deja acercarme, porque mi hermano me quiere, ¿verdad? Además, antes de conocerla siempre estaba conmigo.

Ella siempre le dice "déjala, ¿no ves que es pequeña?", no sé que querrá decir con eso pero seguro que solo es para alejarme de él y quedárselo para ella sola. Cuando ella no está aquí siempre están hablando por teléfono o por el ordenador. Eso es algo que tú no llegaste a conocer pero seguro que te gustaría. Cuando la gente no está contigo puedes hablar con ella escribiendo en un teclado, incluso puedes hablar con la voz y hasta ver a la otra persona cómo se mueve por una cosa llamada webcam o algo así. Una vez les pregunté si así podría volver a verte y hablar contigo, pero me dijeron que era imposible, que donde tú estabas no había de eso. Mi hermano me dijo que era tonta por decir cosas así, pero no entiendo por qué.

La tía me dijo que lo que podía hacer si quería hablar contigo era escribirte y ahora que he aprendido no voy a dejar de hacerlo. Espero que las cartas no tarden mucho en llegar, no sé cómo lograrán mandarlas hasta allí arriba, pero si la tía me dijo que era posible, yo la creo.

Ojalá pudieras contestarme y decirme que estás muy bien y que me echas de menos, me haría mucha ilusión, pero me dijeron que solo se podían enviar las cosas, que no había forma de traer nada de allí porque es un viaje que solo puede hacerse una vez por persona. Que el destino escoge a quien le toca ir cada vez y esa es la persona que lleva las cartas, y por eso no puedo más que mandarte noticias en cartas, imagínate a una sola persona llevando cosas pesadas, el pobre lo pasaría muy mal.

No sé quien será ese destino pero me parece injusto que alguien tenga que hacer ese viaje, tenías que haberle dicho que no podías porque yo te necesitaba aquí. Aunque la tía me dijo que no era tu culpa, que no podías negarte, así que no te guardo rencor, tú siempre has sido muy bueno y has hecho lo que tenías que hacer. Pero aun así te echo de menos y cada día más. Hay veces que cierro los ojos y no puedo verte, que no encuentro dentro de mi cabeza cómo era tu cara o cómo se escuchaba tu voz. No puedo acordarme de cómo eran tus abrazos ni tus besos, te echo mucho de menos. Ojalá no hubieras tenido que irte tú, ojalá pudieras estar todavía tú aquí, así tendría a alguien con quien jugar y con quien hablar por el ordenador, y aunque estuvieras en otra ciudad al menos te sentiría cerca, podría verte y oírte... pero así no puedo y no me gusta, me parece injusto.

Seguro que si estuvieras aquí podrías regañar a mi hermano por ser así conmigo y quizá papá y mamá no se peleasen tanto, quizá la abuelita no lloraría cuando cree que no la vemos y todos estaríamos un poco más felices. De todas formas espero que estés bien y seguro que vas a sonreír mucho cuando leas esta carta, pero no llores, ¿me lo prometes?

Algún día yo también haré ese viaje y podremos volver a estar juntos de nuevo, aprende muchos juegos hasta ese día y escribe cartas, ¿vale? Te enviaré papel y bolígrafos cada vez que te escriba y así no se te olvidará nada. Volveré a escribirte pronto, lo prometo.

Cuidate mucho abuelito y descansa mirando a las estrellas, nos reuniremos en los sueños.

Te quiero.

8.12.10

Como una mariquita.

Hay días raros, como el día en que una mariquita vuela hasta una flor con tal de buscar tranquilidad y aparece un niño curioso que desea cogerla. La pobre mariquita se queda quieta, dócil, con tal de no ser matada y a la mínima oportunidad abre sus alas y echa a volar. El niño curioso la sigue con la mirada, camina cerca suyo y por más aleteos que da la mariquita no logra escapar, no puede salir de su campo de visión, es demasiado pequeña en un mundo demasiado extraño. A veces me siento como esa mariquita.

6.12.10

Me, myself and I.

¿Qué más da lo que piensen los demás de uno mismo? ¿Acaso ha de contar eso en algo? No pienso cambiar porque al salir a la calle no hagan más que mirarme mal, ¡me da igual! Tú me miras y yo río, porque mientras tú estás de camino, yo he ido y vuelto veinte veces. No digo que te supere, sino simplemente lo afirmo. ¿Por qué lo hago? Porque yo carezco de tener que criticar al resto para sentirme superior, me siento como me siento por lo que soy, no por lo que simulo ser. No me van las hipocresías, pienso que es mejor herir con las verdades que matar con las mentiras, las cosas mejor dichas a la cara que no cuchicheadas a la espalda, si tienes algo en mi contra, ven y me lo dices, pero nada de comentarlo a todo el mundo por falta de valor. No voy de dura, ni tampoco es que lo sea, quizá a veces lo aparento pero solo lo parezco, ¿soy fría?, lo siento, así me ha hecho la vida. En mi opinión, no hay que decir a todas horas lo que se siente, sino más bien demostrarlo. ¿De qué sirve decir lo mucho que quieres a alguien si no llegas nunca a hacérselo sentir?

Me gusta la ropa ancha -aunque últimamente escasee de ella-, me hace sentir más cómoda. No me va eso de mirar al suelo y ver por doble, triple o cuádruple en cuanto a las extremidades de la gente, ¿no teneis personalidad? ¡Compraos otras zapatillas! Estoy cansada de escuchar como respuesta "es lo que se lleva" cada vez que preguntas "¿por qué te has comprado eso?". Suena un poco deprimente, ¿no lo crees?, ¿no me darías la razón?. Mis zapatillas no son distintas, son bien normales, zapas anchas para andar, que es lo que más hago.

Mi llavero no estaba lleno de tonterías, eran todo recuerdos que quizá tú no comprendas, pero que yo aprecio. Dos mini peluches, un tamagochi de mi infancia, un pendrive imprescindible, la trenza que terminé por quitarme en uno de mis arranques, pulsera de las Otakuart conseguida insistiendo a Andrea, tres chapas de coca-colas y cada cual es diferente, la llave de la maleta de cuando fui a Gorey, un colgante que creía perdido y un winnie de Pooh regalado por cierta persona. Ahora no quedan ni la mitad, esos bichos se caen en los momentos menos indicados, pero al menos están guardados. Los llaveros pueden ser diferentes, pero su significado sigue siendo el mismo. Las cosas pueden cambiar, pueden variar las situaciones, pero los recuerdos nunca se modifican, quedan grabados en la mente, como si hubiesen sido tatuados en la piel de cada persona.

Cada uno tiene su manera de expresarse y la mía es mediante palabras escritas, la verdad es que no se me da tan bien hablar, pero cada cual tiene sus defectos y el mio es abrirme mirando a alguien a los ojos, no puedo, es algo que me supera. Quisiera poder dibujar todo lo que pasa por mi mente, pero ni siquiera soy capaz de hacer un muñeco de tres palos que sea decente, tengo creatividad, pero soy incapaz de expresarla, ya lo hace alguien por mi y por eso la aprecio tanto.

Es difícil conocerme, a veces ni siquiera yo lo hago totalmente, soy sumamente contradictoria y cambio de opinión de un momento al siguiente. Olvidadiza y desordenada, extremadamente cabezota, me gusta llevar la contraria y , solo a veces, tener la última palabra.

Adoro la fotografía, la música con sentido y respirar aire limpio. Me gusta leer fantasías, cosas fuera de lo común. Quisiera aprender alemán y dominar el inglés por completo. Me entusiasma bailar y cantar aunque para nada bien lo haga, soy un desastre en cuanto a la sincronización y la desentonación es lo mio, ¡soy una crack para eso!

Y...¿qué más decir? Solo digo lo que siento, pocas veces miento, y si lo hago... piénsalo bien, seguramente lo hice para causar solo el dolor necesario.

5.10.10

Publiquemos.

Realmente sé que nadie pasará por este lugar, que si alguien llega a leerlo será por suerte o aburrimiento, pero pensé que para tener guardados en subcarpetas dentro de subcarpetas los "textos" -si así pueden llamarse algunos- que escribo, para eso los publico aquí y si algún curioso llega y lo lee, eso que tengo. Habré conseguido que unas cuantas palabras que nacieron de mi mente lleguen a la mente de otra persona. Por eso según me vaya dando, iré colgando algunos fragmentos, historias, palabras al azar.

26.10.09

¿Quien se come el tiempo?

Tengo la absurda teoría de que existe un monstruo que está empeñado en comerse mi tiempo porque cuando quiero darme cuenta las horas han pasado y yo no me he dado cuenta ni enterado. O eso, o yo soy una pierde-tiempo profesional.
Quisiera, en cierto modo, que fuese la primera opción, pero creo que eso de creer en monstruos ya pasó hace largo tiempo. Por lo tanto, soy una auténtica máquina en eso de perder el tiempo.

Siempre me propongo hacer mil cosas, para ello decido levantarme temprano y pongo la alarma a eso de las 9, alarma que retardo unas 10 veces hasta definitivamente la apago. Termino levantándome a eso de las doce y media-una y entre que me despierto y como, el tiempo se me echa encima para irme a la universidad, mañana completada. Cuando vengo de la universidad o son las 8 o son las 9 y media, ¿quien tiene ganas a esas horas de ponerse a hacer cualquier cosa? Desisto y termino delante de la pantalla del ordenador haciendo nada, como siempre.
Tras cenar entra la modorra y, o sigo delante del ordenador sin hacer mucho de provecho o me voy a dormir.

Creo que me falta fuerza de voluntad, o eso, o me sobra demasiado tiempo y por ello no soy capaz de invertirlo productivamente.

Y me da a mi que en este caso son las dos opciones, si me hubiera apuntado a breakdance como quería yo, habría aprovechado más las mañanas. Seguro.

1.9.09

Todo ha de terminar.

 El verano se está terminando y me he dado cuenta esta misma tarde cuando salía de la "academia", no eran apenas las 9 y ya había anochecido cuando antes hacía todavía un sol resplandeciente, comienzan las suaves -aunque aún calientes- brisas que logran despeinarte. Umf, ¡qué cruel golpe me he dado al volver a la realidad de que todo tiene un final!

 Va a tocar volver a la rutina, poner el modo estudio on y la atención al máximo, y lo peor es que tengo menos ganas que nunca. A la vuelta no hay nadie esperándome, no hay abrazos ni risas ni miradas de complicidad ni gritos ni felicidad... esta vez no habrá nadie que aguante mi poca emoción por comenzar de nuevo con todo, por conocer gente nueva. ¿Qué voy a hacer sin ellas? No quiero, no tengo ganas de empezar mi época universitaria. Sé que dicen que es la etapa de tu vida que sueles recordar con más anhelo, que es la que a todo el mundo le gustaría repetir... pero soy tan reacia a las nuevas experiencias que tienen que ver con conocer gente a la fuerza o esperar a que te pongan una etiqueta. ¡Y más en una carrera con escasez de chicas! ¿Qué voy a hacer? Umf... no quiero que el verano termine, no quiero que llegue el dichoso jueves 17 de Septiembre, tengo miedo de no poder resistir la que se me viene encima y no quiero aguantar los incontrolables nervios que siento las veces que he de ir sola a algún sitio.
¿No podrían alargar el verano un par de meses más? Realmente, yo apoyaría la moción -o eso es lo que digo por ahora-.

28.8.09

Ni yo sé lo que sé.

Aquí estoy con mis palabras escondidas, esas que guardo para mi, que intento no mostrar, ¿por miedo quizá?. La verdad es que no lo sé, quizá sea eso y tenga miedo a fallar, ¿pero no es de humanos el tropezar dos veces con la misma piedra?, ¿y no se aprende de los errores?. No entiendo por qué soy incapaz de expresar lo que siento o de no entenderlo siquiera, ¿cómo puedes saber qué sientes y en qué medida? Es todo tan sumamente subjetivo...

Tengo miedo de tirarme a la piscina y encontrarme con que está vacía, pero lo malo es que en estos casos nunca puedes mirar dentro de la piscina antes porque siempre sueles tener una venda puesta en los ojos. ¡Menuda mierda! Eso es lo que yo opino, nunca se puede estar totalmente seguro de algo y yo eso no puedo soportarlo, quiero seguridad y no la encuentro. Siempre hay un porcentaje, por pequeño que sea, que rompe la perfección de la seguridad absoluta... realmente no lo soporto, no puedo.
Tengo miedo de tantas cosas que me siento débil, pequeña y desprotegida en este enorme mundo. Y es que no sé qué hacer, no sé ya dónde guardar estas palabras que quiero esconderle a la realidad, esto que no quiero aceptar...